Al llegar los conquistadores a nuestras tierras, notaron que
los nativos practicaban el ritual de juntarse a beber una infusión a lis que
los guaraníes llamaban “caiguá”.
Esta expresión deriva de los vocablos guaríes “Káa” (yerba) “y”
(agua) “gua” (procedencia), lo que se puede traducir en “agua de yerba”.
La expresión “mate”, nace del vocablo quechua “mati”, que
significa calabaza, que es donde se preparaba el mate.
El mismo se tomaba a través de una cañita denominada “tacuarí”,
en cuyo extremo se colocaba una semilla ahuevada que hacía a las veces de
filtro.
Por extensión, los conquistadores denominaron de esta manera
a la infusión elaborada a partir de la yerba (Ilex paraguayensis), creían
que era una “hierba del demonio” por desconocer su práctica. Sostenían además
que era una bebida de haraganes, ya que los nativos dedicaban varias horas por día
a este rito.
El mate es una tradición que vence las costumbres
aislacionistas del criollo y empareja las clases sociales… y a través de los
tiempos, es el mate quien permitió la rueda de amigos. Y es un símbolo para
todo aquel que se alega de su país natal y encuentra en él un remembranza y un
enlace con su tierra!
Adaptado de la siguiente página.
Otra información que puedes visitar:
¿Cómo elegir un buen mate?
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